MEMORIA DEL CENTRO DIOCESANO DE INMIGRANTES
El Centro Diocesano para Inmigrantes Santa María Rosa Molas, impulsado por el Secretariado Diocesano de Migraciones en Albacete, ha presentado su memoria anual de actividades correspondiente a 2025, un año marcado por el crecimiento en la atención y la consolidación de sus servicios de acompañamiento a personas migrantes en situación de vulnerabilidad. Durante el último año, el centro atendió a 463 personas, lo que supone un incremento del 32,61% respecto a 2024, cuando se registraron 312 usuarios. Este aumento refleja tanto la creciente necesidad de apoyo entre la población migrante como la consolidación del centro como un espacio de referencia en la ciudad para la acogida y el acompañamiento social.
Durante 2025 se realizaron 306 procesos de primera acogida, lo que permitió identificar necesidades específicas y diseñar itinerarios de apoyo adaptados a cada persona.
Uno de los servicios más demandados ha sido la lavandería solidaria, que permite a personas sin acceso a recursos básicos mantener condiciones mínimas de higiene. En total, 343 usuarios utilizaron este servicio, que prestó 1.947 lavados durante el año. Este recurso resulta especialmente importante para personas que viven en la calle, en asentamientos o en alojamientos precarios.
El centro también presta atención a la dignidad personal y la autoestima, ofreciendo un servicio de peluquería que atendió a 88 personas a lo largo del año.
Del mismo modo, el servicio de consigna permitió a 52 usuarios disponer de un lugar seguro donde guardar sus pertenencias más básicas.
Otro pilar fundamental es la orientación jurídica, que ofrece información y acompañamiento sobre trámites legales, derechos y procedimientos administrativos. En 2025, 87 personas recibieron asesoramiento legal para afrontar situaciones relacionadas con documentación, residencia o acceso a recursos.
La alfabetización lingüística constituye también una herramienta clave para la integración. El centro impartió clases de español orientadas a la comunicación cotidiana y la empleabilidad, con la participación de 64 alumnos procedentes de diferentes países.
La memoria también destaca el carácter comunitario del proyecto, que cuenta con dos coordinadoras y un equipo de 15 voluntarios, cuya labor resulta esencial para el funcionamiento de las actividades.
Además, el centro mantiene colaboraciones con distintas entidades sociales y eclesiales, como la Diputación de Albacete, la Universidad de Castilla-La Mancha y organizaciones como Ecologistas en Acción. En cuanto a la procedencia de las personas atendidas, el centro ha acogido usuarios de más de una veintena de países, principalmente de África y América Latina, reflejando la diversidad de los procesos migratorios presentes en la ciudad. Desde el Centro Diocesano Santa María Rosa Molas subrayan que su labor no se limita a ofrecer servicios básicos, sino que busca “acompañar cada historia con dignidad y esperanza”, poniendo a la persona en el centro de la intervención social y promoviendo espacios de encuentro, convivencia e integración.
