viernes, 20 de diciembre de 2013

No podemos servir a dos amos

El mercado está convirtiendo a los seres humanos en mercancía y meros instrumentos al servicio del enriquecimiento de los magnates que dominan los mercados.
En el llamado progreso las personas cuentan cada vez menos y, si alguien alza la voz criticando el modelo del capitalismo voraz lo llaman retrógrado enemigo del progreso cuando de lo que se trata es de hacer una crítica lúcida.

Los mercados son una realidad que pueden tener una función social interesante, pero deben estar sometidos a las reglas y normas del bien común. La búsqueda insaciable de lucro a cualquier precio, la eliminación de restricciones “consenso de Washington” nos han dejado en una situación en la que los que dominan de los mercados gobiernan la vida de las personas y los pueblos y son amos y señores de todo y de todos.

No desaprovechéis una buena crisis dijo M. Freedman, considerado padre del neoliberalismo económico y define muy bien lo que está pasando:” No hay más remedios…No nos gustan los recortes pero son necesarios…” ¿Cómo pueden decir que no les gustan los recortes si no saben el sabor que tienen? ¡Ellos no los han probao!

El problema es que al ser humano le han quitado la dimensión trascendente y se ha quedado reducido a buscar siempre el tener más bienes materiales en lugar de ser hermano con los otros.

A pesar de que el mundo moderno está infestado del virus “tener”, hay alternativa: abandonar la idea o criterio de progreso económico que ha generado un consumismo desenfrenado y destructor del planeta y apostar por un mundo donde la lógica imperante sea la cultura del don, la entrega, el esfuerzo, el reconocimiento de la dignidad humana… Aquí nuestra Iglesia tiene mucho que decir y hacer, y la Iglesia somos todos. “¿Hasta cuando vais a caminar con muletas? Si el Señor es el Dios verdadero seguirle (1 Re 18,21) No podemos servir a dos amos. Servir a Dios como propuso Jesús es servir al amor, la solidaridad, la justicia del Reino y el compromiso por los otros. Muchas veces la Fe en el Dios de Jesús exige salirse de los carriles sociológicos. No basta ser creyentes, hay que ser creíbles.



Fuente: Alandar, Septiembre 2013. P. 24

H. Elia Rodríguez

No hay comentarios:

Publicar un comentario